¿Para qué sirve un pagaré?

Un pagaré bien elaborado es una muy buena forma de garantizar el pago de los créditos que les otorgas a tus clientes.

 

El mundo está lleno de buenas intenciones y personas amigables, pero, también está lleno de personas egoístas y oportunistas que te llevarían por delante antes de caer ellos. Mantener las cuentas claras en cualquier relación comercial es necesario para poder evitar problemas posteriores.

Hay personas que sienten un poco de pena al solicitarle al cliente que les firme un pagaré o les de alguna garantía, a cambio de una línea de crédito. En el sector abarrotero el crédito se entrega en ocasiones muy puntuales y con clientes que puedan respaldarlo.

 

La tentación

Muchas veces, el tamaño de algunos proyectos hace que la gente se deslumbre y tome decisiones sin sentido. A nuestra empresa llegan esporádicamente clientes que prometen compras fantásticas, pero que al momento de ir viendo la seriedad que procuramos en nuestras operaciones, desaparecen.

Antes de meterte en problemas de solvencia, es necesario que te sientes a pensar en las consecuencias que tus decisiones tienen para ti o para tu empresa. No arriesgues tu patrimonio por negocios del alto riesgo.

 

Ten cuidado

Si el cliente no te pelea el precio, quiere cantidades ridículas de productos e insiste en pagarte con cheques posfechados o métodos guajiros, ¡aguas!

A la persona que le des un periodo de días para cubrirte algún producto, debe ser un cliente con el que hayas trabajado antes y que te haya demostrado, entre otras cosas: que paga cuando dice que paga, que tiene la capacidad de liquidar la totalidad de su deuda y que está dispuesto a firmarte contratos y garantías para poder respaldar lo que está pidiendo.

 

Cualquier cliente que tiene la confianza de pedirte crédito debe estar dispuesto a darte la seguridad de que puedas pedirle algo en garantía.

 

Requisitos del pagaré

Si tienes un cliente regular que te de confianza y al cual puedes apoyar con algunos días de crédito para liquidar su pago, es necesario que elabores un pagaré que cumpla con las siguientes características, establecidas en el artículo 170 de la Ley:

  1. La mención de ser pagaré insertada en el texto del documento.
  2. La promesa incondicional de pagar una suma determinada de dinero.
  3. El nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago.
  4. La fecha y el lugar de pago.
  5. La fecha y el lugar en que se suscriba el documento.
  6. La firma del suscriptor o de la persona que firme a su ruego o en su nombre.

 

El pagaré no debe llevar nada más que lo que dice la ley, ya que si le agregas algo, deja de ser considerado como tal y pierdes la acción legal y ejecutiva, que es la que te sirve para cobrar.

 

Adicionalmente a esto, debes elaborar un contrato en el cual indiques el domicilio de identificación, la forma de crédito, la forma y las fechas en las que se efectuarán los pagos y la manera en la que aplicarán los intereses, si los hay.

 

En cuanto al pagaré

  • Todas las deudas son ordinarias, te deben y demandas el cobro.
  • El pagaré es ejecutivo, primero embargas y luego cobras.
  • Puedes pedir algo en garantía y escribirlo en el contrato. El cliente tiene que darte copia de una escritura de inmueble o un vehículo, documentos que te sirven para cobrar de inmediato.
  • Saber qué propiedades tiene tu cliente, para cobrarle en caso de que no cumpla su promesa de pago.

 

No te tomes a la ligera el tema de los créditos a los clientes, recuerda que una mala decisión puede hacerte pasar un muy mal rato sin ninguna necesidad.

 

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Nota actualizada el 30 de abril de 2019.

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