Échate una pestañita de vez en cuando…

Aunque no lo creas, tomar una siesta por la tarde trae consigo grandes beneficios físicos y psíquicos para el ser humano. ¡Así que échate tu pestañita diaria!

 

 

Esto lo afirma la reconocida psicóloga Sara Mednick, quien ha llevado a cabo diversas investigaciones del sueño en la Universidad de California, en EE.UU.

Mednick cree que los seres humanos tienen la necesidad biológica de dormir por ciertos lapsos de tiempo durante la tarde y ha clasificado las siestas en función de las necesidades que cada persona necesita cubrir, por ejemplo:

  • Dormir de diez a veinte minutos despeja la mente y permite volver a trabajar con rapidez.
  • Con una hora se entra en la etapa de onda lenta (fase del sueño en la que hay mayor relajación y un descanso más profundo), que ayuda a recordar datos, lugares y caras.
  • Una hora y media constituye un ciclo completo de sueño REM (etapa del sueño durante la cual existe mayor actividad cerebral y creativa) y se recomienda para mejorar la creatividad y la memoria emocional.

Mednick destaca que si no se dispone de mucho tiempo no hace falta que la siesta sea muy larga; treinta minutos son suficientes para mejorara el proceso metabólico de nuestro organismo y reducir las ganas de
comer. Además, favorece la creatividad, mejora la percepción, potencia la memoria y el aprendizaje.

 

Otras ventajas de la siesta avaladas por la ciencia son:

Protege el corazón

De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad Allegheny de Pensilvania, en EE.UU., dormir 45 minutos por la tarde, concretamente después de comer, ayuda a disminuir la presión arterial y el ritmo cardíaco tras un episodio de tensión psicológica. Los especialistas aseguran que mantener este hábito disminuye hasta en un 40% las probabilidades de sufrir un infarto.

 

Mejora nuestra productividad

El neurofisiólogo Antonio Pedrera del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, en España, destaca que uno de los principales beneficios de dormir la siesta es que mejora nuestra productividad. Esto sucede si la persona duerme de diez a 15 minutos después de la comida o por la noche en caso de trabajar en el turno nocturno. El cerebro sólo necesita este pequeño descanso para recargar energías y continuar con las actividades pendientes.

 

Restaura el sistema inmune

Según un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, una siesta de 30 minutos es capaz de restaurar el impacto hormonal tras haber dormido poco y mal durante la noche anterior. Dormir pocas horas tiene un impacto directo en nuestro sistema inmunológico, incluso si se trata solamente de una noche, por lo que dormir la siesta después de la comida devuelve los marcadores inmunológicos a sus niveles normales.

 

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