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Datos curiosos e incómodos de ser un tendero

Rafa Abarrotero
febrero09/ 2018

Gajes del oficio 

Lo que la gente no se imagina de ser un tendero pero que tú sí conoces y a veces incomoda

 

Los que dijeron sí al arte de tener una tienda lo saben y aquí te mostramos esos cinco puntos que incomodan y por lo que hay que pasar.

 

  1. No hay vacaciones

Nunca descansas, es un acto que el emprendedor no conoce, día tarde y noche se deja el alma en el juego.

 

  1. La creatividad

Siempre buscas la manera de hacer ver el local lleno, aunque el distribuidor llegue hasta el lunes y no te haya alcanzado para la nueva tanda de mercancía, que por alguna extraña razón surgieron compromisos y tuviste que agarrar ese dinero. Entonces encuentras la básica solución. Hay que inventarse algo.

 

  1. ¡Nadie dijo que había que limpiar el producto!

¿Te imaginas un stand lleno de polvo? Pues nunca falta quien aplica la típica hazaña de sacar súper poderes y hacer como que sí limpiaste, pero no es por tener malos hábitos, es que el oficio es tan demandante que te sale un sexto sentido para hacer como que dejaste todo en orden.

 

  1. Los sobrinos pedinches

Siempre existe el tío o cualquier pariente al que le fías sin decir sí. Simplemente lo toman porque esa es la cuestión, todo queda entre hermanos, son los gajes del oficio y entre sangre hay que apoyarnos. Ojo, una cosa es tu negocio y otra la hermandad, hay que ser estratégicos. Nunca falta que quedes mal con alguien sensible, no hay sentido común.

 

  1. El psicólogo

La última y derivada de la anterior, te surgen millones de historias y terminas haciéndola de psicólogo porque “Doña Lupe” ya te contó que la hija se le fue de casa. Entras en estado de susceptibilidad que no puedes dejar ir a tu cliente sin ofrecerle un apoyo, además conoces todo de su vida y no hacerlo te involucra en un sentimiento de culpa.

 

No importa qué actividades te acompañen, estos cinco tópicos son el motor de ser un tendero. Así que nunca te vas aburrir, a disfrutarlo.

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