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Las estibas: qué son y cómo deben utilizarse

Las estibas, también conocidas como tarimas o palets, son esas herramientas que permiten organizar, movilizar y proteger los productos dentro de los depósitos. Éstas pueden ser de madera o de plástico, y son sumamente importantes para las empresas que almacenan grandes cantidades de mercancía.

 

Las estibas existen, principalmente, para cumplir estos tres objetivos dentro de una tienda:

  1. Lograr eficiencia en las operaciones logísticas, porque permite la optimización del almacenaje de las materias primas o de los productos terminados. Todo esto facilita la distribución de los artículos vendidos de forma eficiente.
  2. Proteger la mercancía, porque el uso adecuado de las mismas evita el deterioro, la mala organización y las caídas de los productos.
  3. Proteger a los operarios, porque son quienes están en contacto directo con la mercancía. Si los productos están debidamente colocados en las estibas, los operarios pueden realizar sus labores de forma más eficiente ya que pueden localizarlos rápidamente y no corren el riesgo de sufrir accidentes laborales.

Si se tiene un depósito muy grande, es recomendable hacer uso de montacargas para poder mover las estibas libremente y sin riesgos de accidentes.

 

Mantenimiento de las estibas

 

Para llevar un adecuado mantenimiento de las estibas, te recomendamos checar los siguientes puntos:

 

  • Deben ser almacenadas en lugares cubiertos, libres de los rayos más fuertes del sol y de las gotas de la lluvia.
  • Tienen que estar colocadas siempre de forma organizada sobre una superficie plana y seca, así se previenen los hongos en la madera o que se caigan.
  • Deben ser enganchadas, cargadas y movidas siempre con las 2 uñas del montacargas y levantadas completamente del suelo para evitar que se rompan, o se caiga la mercancía.
  • La carga que poseen debe estar distribuida uniformemente a lo largo y ancho de la estiba. Dicha carga no se puede dejar caer rápida o bruscamente sobre la estiba porque ésta puede romperse.
  • Una vez cargadas las estibas, no se debe subir ni bajar de forma abrupta. Tiene que hacerse suavemente y a una velocidad moderada sin paradas de golpe.