• Hoy es: lunes, noviembre 20, 2017

Aléjate del salero

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Usar el salero en casi todos los alimentos puede pasarnos factura tarde o temprano, checa por qué es recomendable reducir el consumo de sal.

¿Por qué nos gusta tanto?
El cloruro de sodio, mejor conocido como sal de mesa, tiene la virtud de mejorar el humor, al menos así lo pudo comprobar el científico Alan Kim Johnson de la Universidad de Iowa (Estados Unidos). En dicho estudio se utilizaron ratas de laboratorio y comprobó que cuando se eliminaba la sal de su dieta, los roedores dejaban de realizar actividades que antes les divertían, como presionar un botón para recibir descargas placenteras en su cerebro y todo porque la comida estaba desabrida (extrañaban el salero).

Sucede lo mismo con los humanos, la sal nos levanta el ánimo. Esto se debe a que la biología nos equipó con pupilas gustativas capaces de detectar el cloruro de sodio y con un cerebro que nos recompensa con descargas de placer cuando lo consumimos. Razón suficiente para que volvamos una y otra vez a él, explica Johnson.

Aunque la sal tiene un efecto estimulante, no es excusa para consumirla a manos llenas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no sobrepasar los cinco gramos de sal al día. ¡Controla las veces que usas el salero!

El lado oscuro de la sal
Las consecuencias por el consumo excesivo de sal no deben de tomarse a la ligera, una de las más peligrosas es el aumento de la presión sanguínea o hipertensión arterial, la cual recibe el apodo de asesino silencioso. Este escalofriante sobrenombre de debe a su capacidad de pasar desapercibida, no da síntomas hasta que provoca derrames cerebrales o infartos.

Del mismo modo, abusar del salero pone en peligro órganos vitales, principalmente el corazón, los riñones y el cerebro. El exceso de sodio en el cuerpo afecta a la función del endotelio, es decir, a la capa interna de las arterias, las venas y los capilares por los que circula la sangre, que juegan un papel clave en el proceso de coagulación y en el sistema inmune.

El dato
Según los expertos poco más del 70% de la sal que consumimos ya está incluida en los alimentos industrializados, como enlatados, embutidos, quesos, cereales, productos precocidos, salsas, frutos secos o papas fritas.

La recomendación final
Así que ya lo sabes, ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. Nuestro cuerpo necesita sal para funcionar, sin embargo, abusar de su ingesta trae consigo enfermedades peligrosas, te recomendamos no sobrepasar la medida que los expertos recomiendan.

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